Siendo vegana y profesora -II

Esta es la segunda entrada acerca de mi trabajo y cómo manejo situaciones referentes a la liberación animal. Recordando lo que escribí en la entrada anterior me di cuenta de que faltaba mencionar que hay varios estudiantes que me han comentado ser vegetarianos, algunos interesados en ser veganos y uno que era vegano. También recuerdo a una señora que estaba embarazada y me contó que fue vegana pero que durante su embarazo estaba consumiendo pescado porque su doctor le dijo que lo hiciera. Además su pareja no era vegana ni vegetariana. Eso fue hace varios años. Ahora puedo recomendar nutricionistas en Lima porque he encontrado algunos. También me he enterado de unos alumnos que decidieron ser veganos. Eso cierto tiempo después de que les enseñé, pero no sé si tuve algo que ver en su decisión. Puede que lo hayan considerado por otras cosas.
La relación con los/as colegas es diferente. La mayoría de veces son otros compañeros de trabajo quienes me hacen preguntas. A veces he comentado algo y al final la conversación no llega a nada. Mientras sigan pensando que se trata de una opción personal las opiniones de una son ignoradas.  Es obvio que no se puede forzar, pero esa expresión ayuda al conformismo y a pensar que contribuir a la explotación y muerte no afecta a nadie. Nadie dice: Es opción personal ser racista. El problema surge porque los demás son mayoría y se cree que uno se tiene que adaptar al resto.
En las celebraciones y entrenamientos procuro llevar mi propia comida o comprar algo en algún quiosco. He tenido suerte de poder hacer grupo con personas que han aceptado traer algo libre de crueldad. También te pueden pedir dinero para comprar algo para todos y hay que aclarar que consigan opciones justas con los animales. Ha pasado que compran algo y no hay nada apto, por eso una vez decidí ni tomar el jugo. De esa manera para la próxima les dije, de manera amable, que no iba a dar dinero la próxima vez.

Cuando llevas comida te dicen lo rico que está pero en las celebraciones no piensan en optar por opciones sin productos de origen animal o lo único que se les ocurre es que como fruta.  Por un lado eso pasa porque no están pensando en los animales y por otro porque si se trata de buscar opciones creen que es difícil, caro o complicado, pero les muestro opciones y les cuento que antes de trabajar como profesora hasta ganaba mucho menos y podía arreglármelas. La verdad que viendo como comen muchas personas, parece que no conocen nada más allá del arroz con un pedazo de animal muerto y ensalada. Hay que seguir trabajando para cambiar esas ideas.

Este viernes vez fue la celebración adelantada por el día de la madre. Había estado pensando mucho en las madres animales y pensaba no aparecerme.  Llegué tarde a salón de profesores a propósito y me senté. Cantaron una canción sobre las madres, pero yo no podía hacerlo, y en realidad no quería porque tenía un nudo en la garganta y el pecho, recordando a las madres no-humanas. Por un momento, pensé que iba a llorar. Agradecí el regalo. Es una tarjeta, collar y una caja de chocolates. Son chocolates la Ibérica, unos con leche y otros sin leche. Aún estoy viendo que hacer con los chocolates no aptos. Se los daría a perros o gatos, pero les hace daño. Una compañera de dió cuenta de mi ánimo, porque se acercó a preguntarme si estaba bien.

Entre otras cosas pues al menos hay personas que me comentan que evitan ciertos productos experimentados en animales. Después de ver mis almuerzos de Suyi Bubble un par de personas han mostrado interés en ir a comer ahí.  A veces me piden que les compre min paos. También hay alumnos que se interesan por restaurantes o conocen a alguien vegan y me pasan las preguntas o dudas de esas personas.

Trato de ser amable con quienes trabajo, pero en ocasiones algunos comentarios son difíciles de aguantar. Es algo que nos pasa a todos los que vemos la explotación animal como lo que realmente es. Por eso les hago comparaciones para que entiendan por qué no me causa gracia. Si se tratase de un niño o una niña explotada, o de un animal considerado mascota, inmediatamente se sentirían mal. Desafortunadamente el círculo de consideración se nos presenta limitado.

Algo más del trabajo es que recibo cupones canjeables por el día del trabajo, del niño y por navidad. Muchos de  ellos incluyen cosas de origen animal. El de Navidad es para un pavo. Antes podíamos canjearlos por productos en algún supermercado ahora solo es para San Fernando. Un par de veces regalé el pavo a personas de escasos recursos y el panetón siempre se lo doy a niños o madres en la calle. La última vez no canjee el pavo, pero recibí la sugerencia de llevarlo a un albergue de animales y lo estoy considerando para este año.
Esto es un poco de lo que hago y cómo lidio con estas situaciones. Espero que les ayude de alguna manera.
Imagen destacadas creada con https://www.canva.com/
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s